Descubrir una pequeña abertura en la encía puede resultar desconcertante, especialmente cuando no recuerdas haberte hecho ninguna herida. A veces parece un diminuto agujero junto a un diente, otras veces aparece como un punto hundido y en algunos casos puede incluso salir líquido de la zona. Lo más llamativo es que no siempre produce dolor.
La apariencia por sí sola no permite saber qué está ocurriendo. Una abertura puede estar relacionada con la cicatrización después de un procedimiento dental, una lesión de los tejidos o, en determinadas situaciones, con una vía de drenaje procedente de una infección. Por eso, cuando aparece sin una causa evidente, se mantiene durante varios días o desaparece y vuelve a formarse en el mismo sitio, conviene valorar tanto la encía como los dientes cercanos.
A veces lo que parece un agujero es una fístula
Una de las posibilidades que hay que descartar es la presencia de una fístula dental. Puede aparecer cuando existe una infección en los tejidos próximos a la raíz y el organismo crea una pequeña vía de drenaje hacia la encía. Exteriormente puede observarse como una pequeña abertura, un granito o un punto que aumenta y disminuye de tamaño.
Esto explica una situación que sorprende a muchos pacientes: puede existir un problema dental y apenas sentir dolor. Si la zona está drenando, la presión puede disminuir y hacer que los síntomas sean menos intensos. El hecho de que no duela no significa que la causa haya desaparecido.
¿Cómo puede haber una infección si el diente parece estar bien?
No todas las infecciones dentales comienzan con un dolor intenso. Una caries profunda, un traumatismo antiguo o determinados problemas de la pulpa pueden evolucionar hasta afectar a los tejidos situados alrededor de la raíz.
En algunas situaciones el diente incluso puede dejar de responder a estímulos como el frío y continuar sin llamar especialmente la atención. La primera señal visible puede ser precisamente ese pequeño cambio en la encía.
Por eso, cuando una abertura aparece siempre junto al mismo diente, resulta importante estudiar también la pieza aunque aparentemente no tenga ningún agujero, fractura ni cambio evidente.
Puede aparecer y desaparecer durante meses
Este comportamiento es especialmente importante. Algunas personas detectan un pequeño punto en la encía, observan que unos días después desaparece y dan el problema por solucionado. Semanas más tarde vuelve exactamente al mismo sitio.
Cuando una lesión se comporta de esta manera, conviene realizar una valoración aunque no exista dolor. Si se trata de una vía de drenaje, el cierre temporal de la abertura no implica necesariamente que el origen se haya resuelto.
En lugar de centrarnos únicamente en conseguir que desaparezca el agujero, necesitamos saber por qué se está formando.
¿Puede salir pus o líquido?
En determinadas infecciones puede existir drenaje y aparecer líquido o un sabor desagradable en la boca. Algunas personas notan que la zona se hincha ligeramente y después disminuye tras expulsar contenido.
No es recomendable apretar, pinchar ni intentar vaciar la lesión. Manipularla no elimina el origen y puede irritar los tejidos.
Si existe una infección relacionada con un diente, el tratamiento deberá dirigirse precisamente a la causa que está manteniendo ese proceso.
Un problema periodontal también puede afectar a la zona
No todas las infecciones próximas a un diente proceden de su interior. Los tejidos que rodean y sostienen las piezas también pueden presentar alteraciones.
Cuando existe un problema periodontal localizado pueden aparecer inflamación, bolsas alrededor del diente, sangrado o supuración. Dependiendo de la anatomía de la zona, el paciente puede percibir pequeños cambios en la superficie de la encía.
Diferenciar un origen periodontal de uno relacionado con la pulpa resulta fundamental, porque el tratamiento es diferente.
Después de una extracción la situación es distinta
Si recientemente te han extraído un diente, encontrar un hueco en la encía es completamente diferente a descubrir una abertura sin antecedentes.
Después de una extracción queda un alveolo, el espacio que anteriormente ocupaba la raíz. Este hueco no se cierra de un día para otro. El organismo necesita tiempo para formar nuevos tejidos y remodelar progresivamente la zona.
Durante la cicatrización el aspecto puede ir cambiando y el paciente puede seguir observando una depresión durante un tiempo. Es importante seguir las indicaciones proporcionadas después de la extracción y consultar si aparecen dolor intenso, mal olor, fiebre u otros síntomas que no evolucionan como se esperaba.
La encía no se cierra al mismo ritmo que el hueso
Después de una extracción, la superficie de la encía puede avanzar en su cicatrización mientras internamente el hueso continúa remodelándose durante más tiempo.
Esto explica por qué el aspecto exterior no permite saber exactamente en qué fase se encuentra toda la zona.
También es una de las razones por las que, cuando posteriormente se plantea recuperar la pieza mediante un implante u otra alternativa, es necesario valorar el estado del hueso y no únicamente observar que la encía parece cerrada.
Una pequeña lesión traumática también puede parecer un agujero
La boca está sometida continuamente al contacto con alimentos, cepillos y los propios dientes. Una pequeña lesión puede dejar una zona deprimida o ulcerada que el paciente interpreta como un agujero.
En muchos casos estas lesiones mejoran progresivamente cuando desaparece el factor que las provocó. La situación merece mayor atención cuando la zona no cicatriza, aumenta de tamaño o reaparece repetidamente sin una explicación clara.
Cualquier lesión oral persistente debe valorarse aunque no produzca dolor.
¿Y si el agujero está entre dos dientes?
Cuando el cambio aparece en la encía situada entre dos piezas, puede estar relacionado con la propia forma del tejido. La papila interdental ocupa normalmente este espacio y puede modificar su volumen cuando existen problemas periodontales, cambios en la posición dental o alteraciones del hueso.
Si la papila disminuye, puede aparecer un pequeño espacio oscuro que a veces se describe como “agujero entre los dientes”. Esto es diferente a una abertura real en el tejido.
Determinar qué estructura ha cambiado permite diferenciar ambos problemas.
¿Puede estar relacionado con una muela del juicio?
Las muelas del juicio parcialmente erupcionadas pueden presentar zonas de encía que forman pequeños espacios alrededor de la pieza. Allí pueden acumularse alimentos y bacterias, favoreciendo episodios de inflamación.
El paciente puede notar un hueco detrás de la última muela, molestias al masticar, inflamación o mal sabor.
En estos casos conviene valorar la posición de la pieza y si existe suficiente espacio para mantener correctamente la higiene.
No intentes cerrarlo o curarlo con remedios caseros
Un pequeño agujero puede parecer un problema superficial de la encía, pero si existe un origen dental, ningún producto aplicado sobre la superficie va a eliminarlo.
Tampoco conviene introducir objetos, utilizar sustancias irritantes o intentar abrir la zona para que drene. Estas prácticas pueden lesionar el tejido y dificultar la evolución.
Mantener una higiene cuidadosa es importante, pero el tratamiento dependerá de la causa.
¿Necesita siempre una endodoncia?
No. Dependerá completamente del diagnóstico. Si la abertura corresponde a una fístula cuyo origen se encuentra en una infección dentro de un diente y la pieza puede conservarse, una endodoncia puede formar parte del tratamiento. Si ese diente ya había sido endodonciado, puede ser necesario estudiar por qué existe nuevamente una alteración alrededor de la raíz.
Sin embargo, si el origen es periodontal, traumático o está relacionado con una extracción reciente, el abordaje será diferente. Precisamente por eso no tiene sentido decidir el tratamiento basándonos únicamente en cómo se ve la encía.
¿Cómo se descubre de dónde viene?
La exploración comienza estudiando la propia lesión y los dientes próximos. Resulta importante conocer desde cuándo existe, si aparece y desaparece, si ha drenado alguna vez y si alguno de los dientes cercanos ha sufrido caries, traumatismos o tratamientos anteriores.
Cuando existe sospecha de un origen dental pueden realizarse pruebas de vitalidad y, cuando está indicado, estudios radiográficos para observar las raíces y el hueso. Toda esta información permite determinar si la abertura es simplemente una alteración superficial o la manifestación de un problema más profundo.
¿Cuándo conviene acudir al dentista?
Una pequeña lesión producida por un traumatismo evidente puede mejorar progresivamente en pocos días. Sin embargo, conviene realizar una revisión cuando el agujero aparece sin una causa clara, permanece durante semanas, vuelve siempre al mismo sitio o se encuentra junto a un diente que ha presentado problemas anteriormente.
También merece atención si existe pus, mal sabor, inflamación, dolor al morder, movilidad o cambios de color en el diente cercano. Si aparece una hinchazón importante de la cara, fiebre o dificultad para tragar, abrir la boca o respirar, es necesario buscar atención sanitaria con mayor urgencia.
El agujero puede ser solo la parte visible
Cuando aparece una pequeña abertura en la encía, es fácil centrar toda la atención en conseguir que se cierre. Pero en determinados casos esa abertura es simplemente una vía por la que se está manifestando un problema situado alrededor de la raíz o en tejidos más profundos.
En Centro Dental Base valoramos este tipo de cambios estudiando tanto la encía como los dientes y estructuras próximas antes de decidir si necesitan tratamiento.
Porque si aparece un agujero en la encía sin que hayas sufrido ninguna herida ni procedimiento reciente, la pregunta más importante no es cómo cerrarlo. Primero hay que descubrir por qué se ha abierto.

